1.
Aire: Tenemos
que ventilar a diario nuestra casa, necesitamos inundar nuestro cuerpo con
oxígeno haciendo inspiraciones profundas varias veces al día, pues este
elemento vital es la primera y mayor necesidad de cada una de nuestras células.
Cuanto más aire puro respiremos de mejor salud y mayor vitalidad gozaremos.
2.
Agua: Lo ideal
es empezar el día con una ducha de agua caliente y fría en forma alternada. Y
sobre todo el agua es la mejor bebida, pues purifica e hidrata todas las
células de nuestro organismo. Es necesario tomar de 6 a 8 vasos de agua pura
cada día.
3.
Sol: Cuando
nuestro cuerpo (la cara y las manos suele bastar) recibe suficiente radiación
solar mejora nuestra vitalidad y nuestro optimismo. Ahora bien, el sol, tomado
en exceso, puede resultar muy perjudicial. No te dejes engañar por las modas y
la publicidad. Una piel bronceada no siempre es signo de buena salud. Cuanto
más clara sea nuestra piel y nuestros ojos, más y mejor debemos protegernos de
la radiación solar.
4.
Alimentación: Hemos de
proporcionar a nuestro organismo alimentos saludables, que contengan los
nutrientes básicos (hidrato de carbono, grasas, proteínas, minerales y
vitaminas) de forma equilibrada, y que nos aporten suficiente fibra. La
alimentación humana deber ser básicamente vegetal y lo mejor es que adoptemos
una dieta vegetariana. Cuando se abandona
el hábito de tomar bocadillos entre comidas, la digestión mejora y la vitalidad
aumenta. Y no olvides que la mente también necesita alimento de buena calidad.
Que tus pensamientos y tus palabras sean positivos: que los que escuches y
veas; eleven y fortalezca tu carácter.
5.
Ejercicio: Es
necesario fortalecer el cuerpo haciendo ejercicio a diario y al aire libre
siempre que nos resulte posible. Media hora al día de caminata es el ejercicio
más seguro y natural, uno de los mejores.
6.
Descanso: Es preciso
dormir 7 u 8 horas cada noche en un cuarto bien ventilado. Y hay que acostarse
temprano para despertar revitalizados. Hemos de seguir un estilo de vida
equilibrada dedicando tiempo a trabajar y a la sana recreación, cambiando de
rutina: cultivar un jardín, practicar un pasatiempo creativo, disfrutar de las
vacaciones.
7.
Temperancia: Hemos de
abstenernos por completo de las sustancias perjudiciales, como el tabaco, el
alcohol, la cafeína y todo tipo de drogas adictivas, se debe hacer un uso
moderado y equilibrado de todo lo que es saludable.
8.
Confianza: Un vida de
buena calidad incluye crecimiento y desarrollo de nuestra dimensión espiritual
asistiendo regularmente a la iglesia con nuestra familia. Amor, fe, confianza
en Dios, y esperanza son sentimientos que refuerzan la salud y proporciona
recompensas.



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